Esa nostalgia es la melodía
que arrulla al corazón y lo desborda
ese caminar por la nada, mojando mis pies con el mar
y tropezar con esa guitarra solitaria.

El atardecer cubierto de un manto de oro
de nubes pensativas y alocadas
sigo paseando por esa playa
soñando con tus brazos, llevándome sobre tu pecho.

Mi vestido vaporoso y evaporado por los recuerdos
esa guitarra triste de notas rasgadas
ahí en la arena tan sola, tan sin ti
tú le dabas vida, encendías mis besos.

Esa guitarra española tan triste, tan melancólica
arrancó una lágrima a una rosa
las olas del mar y el amor, fortificado como las rocas
cierro los ojos y suena ese quejido roto…

Del corazón el latido emocionado
el cabello al aire húmedo, la espera y el reencuentro
esa melodía que llama insistentemente
a la puerta de mis recuerdos.

Miro, descubro que entre sus notas
aún sigue vivo el pentagrama de un te quiero
de una sonrisa limpia, amante y deseosa de tus labios
acordes de un infinito en una canción, nuestra canción.

La playa, mis pasos, los recuerdos
las notas que el amor fue tejiendo
y ahora lloras con las cuerdas rotas
esa canción del olvido, tú, yo…

Sigo caminando fusionando la sal con mis lágrimas
te recojo de la arena y sigues latiendo
entre mis manos las caricias
que hacen sonar esta melodía de la despedida.

Guitarra triste española…llora mis sueños
y arranca el último suspiro
que borre con el mar su nombre,
entre las olas, naufrago y adiós.

© María Luisa Blanco