Viajes

Íbamos regalando vida a nuestro alrededor,
alternando ora pasión, ora diversión,
cual mago y hábil prestidigitador.

Asistíamos a los más grandes espectáculos
aplaudiendo a rabiar por el entretenimiento
y encumbrando a los artífices de tales eventos.

Nos embarcábamos en los más grandes viajes
jamás imaginados por mente alguna,
y regresábamos ahítos, contentos y felices.

Bajábamos a las playas y subíamos las montañas,
y no importaba si éramos dos, tres o un montón,
los que encontrábamos pasión en aquellas escapadas.

Íbamos de marcha, de romería, de fiestas y jaranas
hasta bien entrada la hora punta de la madrugada,
regresando a casa en bulliciosas amanecidas nada tempranas.

En todo esto nos entreteníamos mientras nos divertíamos
hasta llegados a este punto y tener que parar;
que fue cuando un bichejo nos asaltó y reparamos
en lo efímero de nuestras vidas, sin ni siquiera porfiar.

© J. Javier Terán.