Jugamos a escondidas a un amor prohibido.
Jugamos en la noche a amarnos sin mesura,
aún sabiendo que nos jugamos toda una vida.
Como dos sombras en la noche recorremos las calles,
de callejón en callejón,
evitando los escaparates,
que dejen a la luz el reflejo de nuestro semblante,
para unirnos en un abrazo allí donde no nos vea nadie.
Somos enamorados dentro de una cárcel,
de sentimientos encontrados,
que no comprende nadie.
Somos dos enamorados que no pueden amarse,
A plena luz del sol,
en medio de un parque.
Somos dos sombras que en plena
oscuridad eclipsan a la luna con la intensidad
de un big bang de pasión,
cegando mentes huecas,
que ven horror en el amor
sin mas contemplaciones,
que la de nuestros cuerpos desnudos
al amanecer de un nuevo día.

© Antonio Caro Escobar