Te han escogido y lo sabes
porqué sin las razones, ya estás

y no te detienen, ahí lo vives
tan solo se han reflejado
y existen mil maneras de sentirlo.

Momentos que se sincronizan,
dicen tener un mágico diálogo
y las palabras se embelesan,
aderezando con primor hilos de oro
y se bordan con bodoques, de perlas
qué ensalzan su mejor labor.

Tactos que acercan y dan señal
formulando pedidos a doble
sentimiento, dejando anotados
qué llegan más allá del vivir…

Sencillas las razones explicadas
dejánse apreciar tan claramente,
qué al mismo tiempo engatusan.

Nada se atasca, todo se retuerce
por más que la razón entrelazar
desea ser una constante,
las afirmaciones se adelantan…
y al final se llega a saber
como las razones se describen,
tan a la percepción qué anonadan.

El silencio se describe sin darse
no deja espacios libres,
da señales de sus derechos
más pronto qué más cercano
ya descubres el juego exacto…
el que se interpone y es la firma.

Ósculos salen al paso, abrense
dejando claridades en el entender
disimulos ahí se enzarzan, más
qué nada, las incógnitas saltan
y no se esconden, solo es jugar
es recato o es definición a lo real.

Ingenioso modo de ir de caza…
sin un sendero concreto y sí,
dando la vez al caprichoso deseo.

Esenciales las minúsculas se adaptan
siendo hermanas de las mayúsculas,
saben estar al lado siempre de un conjunto
qué luego más tarde, en palabras se convierten,
dibujando los sueños a lomos de la esperanza
arriman sus besos y abrazos, para extenderse
más aún, desde un más allá qué acercándose va
desde la distancia hasta las proximidades cercanas.

De qué Color deben ser los Sueños,
para poder saborearlos sin prisas ni esperas
técnicas llevan en sus matices y no nos enseñan,
se las guardan para sí mismos… a saber quién las
podrá descubrir un día con exactitud, sin dejar
anotaciones ni recados en las esquinas…
para no rebasar las historias qué puedan contarse.

Únanse para recibir abrazos y besos
cuando las fuerzas se ven en soledad,
llegando hasta el fondo del océano azul
allí se entrelazan sueños y palabras,
que hablan entre los pensamientos
y van descifrando los números y las comas
para qué las consonantes, vivan en armonía.

Quiérense más que nada y no lo ocultan…
silbando al viento canciones desde su recámara,
se sinceran cada anochecer y guardan los sueños
para dejarlos más tarde, al abrigo de las mariposas
qué después los irán repartiendo con sus paseos alados.

Tazas de un negro café, reparten
caricias y besos con el sabor dulce
de los te quiero, allí donde el mar llega
ensalzando sus olas y dejando bordadas
orillas de blanco satén, con caracolas
coloreando los sueños engarzados al anochecer.

Palencia, sábado 28 marzo 2020.
Vuela Pluma 2M20.
©Mía Pemán