Noche de Blues, Vístese de Gris
cuando la lluvia aparece en su estela,
mientras va sonando la música…
qué acompañará su caminar
entrelazando instantes de sentimientos.

Siguen cayendo lágrimas desde lo alto…
y las laderas se dejarán empañar
por su lado más distante, así no mojará
de lleno los sentidos de un ayer tardío.

Y, al ir escampando poco a poco
en los ratos vacíos, las orillas desearán estar
más acompañadas qué de costumbre
para unirse a las cuerdas qué sonidos llevan
y tocarse unas a otras sin rayarse
sacando melodías que calmen las ansías,
qué emanan desde un lejano entender
atrayendo las memorias hasta el hoy presente.

El aventurero que lleva flechas y arco a su espalda
parece estar más animado qué nunca…
¿será época de lazar a ese otro yo
qué alejado se encuentra, esperando ser
alcanzado por las encantadas armonías del destino?

Sin saber ni cómo ni cuándo, parece ser entretenido
ir en busca de un buen manojo de rojas cerezas,
y ofrecerlas a quién en su corazón palpitar anda…
en un postre destornillar el interior que se encandilará
más de la cuenta y saldrá ensalzado hasta su gran amor,
mirando las estrellas bailar al son del canto qué la guitarra
va sonando al ritmo de sus delicados toques,
qué dejan estremecerse a quién escucha su melodía
bajo la semblanza de un encuentro tan casual cómo especial.

Noche de Blues, Vístese de Grisáceos ritmos
mientras la noche se recrea en su olor gris…
y se deja mimar por los acordes del Blues,
qué envuelve su cuento de hadas e ilusiones.

El color de los sueños azul verde se ha vuelto
atrae sencillos hilos de brillantes qué se bordan,
alrededor de corolas qué van acercando sus pétalos
mientras las mariposas juegan a ser destellos de luz
qué se deshacen entre girasoles qué al agua van
dejándose ensalzar cómo si fueran anillos engarzados
a estrellas de miles de colores qué forman uniones dispares…
y desde el fondo del mar salen borbotones de reflejos
con bolas de mundos diferentes y distantes, cayendo
desde altas columnas cascadas de resplandores qué
alazanes juegan entre las corrientes marinas, dando
tanto de sí, qué deslizanse hasta alcanzar veleros
sobre aguas tranquilas y azules planetas
rayando sus auras excelsas… cómo si fueran
sueños de un mundo del allá distante a venirse…

 

© Mía Pemán

 

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