Se quisieran entornan las puertas
a punto de saberse entender, quizás
cuando los puntos principales
están pendientes de hilos puntuales
siendo parte esencial y primordial.

Los sueños recogen vuelos
para sentirse cada día más cerca,
y con las palmas abiertas
abrazos se acercan, para seguir surcando
sueños entre los sublimes instantes
qué se deslizan tan despacio,
como puedan estar acercándose.

Es bueno soñar, te abre el entender
para las horas presenciales…
si ha de ser una realidad viviente,
y nunca apagar las velas que luces llevan
sería óptimo dejar una lucecita verse
para una señal dar, por si cabe una posibilidad.

¡!¡ Reflexionar, es a menudo
la mejor forma de llegarse,
sin dejar escapar las ilusiones!¡!
Mientras… atrás se quedaron
malos recuerdos de riñas, sin sentido.

Ahora quizás, ya es hora de renovar
y llegar al encuentro de nuevos brotes
que se renuevan con otros aires
cuando la realidad traería ese sentir
que podría ser una verdad palpable,
al llegarse sin dilación y con rosas rojas
qué hojas verdes tiene y vida nueva será.

Cuando al unísono alguien acerca
palabras de un «te quiero» sin decirse,
el saber y creer que las caricias
están a la espera de recibir mensajes,
de una posible ensoñación… qui lo sá
dejando sin afirmaciones clarísimas,
que ahí en el aire puedan quedarse
sin la certeza de ser una incógnita
tan espontánea, que las chispas
rebotan y brincan más de la cuenta,
saltando de aquí para allá
cada vez que Cupido sale a darse
una vuelta sin consentimiento,
y las diferentes velocidades deciden
sin precisión alguna, dejar entrever
qué los antojos se alcanzan más que
desesperan… sin hablarse todavía…

Enmarcar sentimientos es de fatuos
y nunca se sabe, si las danzas
cruzaran caminos para días mejores
viviendo quizás momentos,
qué resplandores vivos puedan surgir.

© Mia Pemán

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