Destellos a lo lejos se ven llegar, allá
entre el mar y el horizonte se divisan
luces qué diríase, son señales
queriendo darnos la mano saludando,
con la alegría del buen saber
al ver qué por la arena tibia van caminando
gentes qué se dedican momentos de felicidad.

Suaves aires llegando vienen y se van
para decirnos, qué la Luna desea vernos
pasear bajo su estela singular, esa qué
sabe ver más allá, de las latitudes
y se alcanza mucho más de lo que nos cuenta.

Quédate a mí lado, parece querer pedirnos
quizás se ve sola y necesita compañía,
sentirla de esa forma con los ojos claritos
estando más triste qué un ocho al revés,
pelos de punta se te enroscan alrededor
porqué nunca sentiste así a nadie, solo a ella…
desde tan cerca y a la vez tan lejana.

Paseando su redondez, te da la impresión
qué verla de esa manera,
tan grande no se la ve siquiera
apenas es divisada y ya, nos encoge
bajo su manto lunar es verificar esa gran
intensidad que de ella va emanando,
la luna cascabeles lleva trenzados
en esas coletas qué se enroscan,
cuando juega con ellas al saltar y se mueven
brincando en su planetario particular.

©Mía Pemán

Nota de la autora: Poesía publicada en la antología poética Paseando Bajo la Luna, del grupo la Guarida del Lápiz y Papel donde he tenido el placer de participar. https://es.calameo.com/books/0043783432f10c1d1fbcc