Cuando el olor a azufre llegue hasta ti,

prepárate, algo se cuece en el infierno (de tu vida).

No importa lo que corras o que te tapes la nariz.

Ten en cuenta que el demonio va a por ti.

Da igual que tenga patas o piernas,

rabo o cola estriada,

o  una raja veteada.

No escapara tu alma,

pues, ya esta sentenciada.

No debiste venderla

de forma desinteresada,

por un amor,

que nada te proporcionaba.

El amor,

como la heroína,

engancha cuando

te entra por la vena.

Si te quieres desenganchar

el síndrome de abstinencia

deberás pasar,

y cuando lo creas superado,

otra vez te volverás a enganchar.

© Antonio Caro Escobar