Fuego en la piel
diablo encendido
ámame con lujuria y sin sentido
apaga ni rabia con tus manos
acariciando con tu lengua este
volcán del deseo…

Tu rostro en penumbras es como un prado
donde encendido tiene acumulaciones
dispersas la luz de la nieve que ha desnudado
el cielo ahora ya sobrio en contenerse
se vuelca en tu deseo…

Introduce el misterio de tu sexo
agridulce sentir, escalofríos
cúspide, sin límites, con deseo.

En mis labios siento tu sopor
de ganas colgadas al tiempo
dilatado espacio feroz, medida languidez
ostia que disuelve un escalofrío sediento.

Muerde, rasga mis labios
mientras juego con tu cuerpo
enciendo el diablo que tú también llevas dentro.

La vida te susurra ruda en boca de piedra
dentro la urna el grafio ciego colma de ardor cada lado que toca
y esparce un eco húmedo de la onda.

Susúrrame palabras malsonantes
arráncame la piel y los sentidos
abrázame fuerte, entrelazados y poseídos
arráncame el aire, entre suspiros
de este placer incontrolable.

Al alba gotea de rocío la flor
rota de las tinieblas de un aliento
quebrado de la oscuridad un pétalo se muere
de tallo arrodillado al mórbido sustrato.

Adéntrate más, aún más, indaga en mis entrañas
con tu boca, con tus dedos, con tu espada de guerrero.

Sobrepasa el río de la cueva, arrastra
paredes exhaustas, pálpitos de orgullo.

Entra, saquea mi sexo
quédate dentro, baila conmigo
dame un beso…
y gime, mientras me rompo
en un orgasmo intenso.

Delta que aprieta a la violada gracia
rendida y cómplice de la necesidad
y luego venir tú me sientes despacio
para mí que muerdo tu voz acerba
para ti, amor chapoteas en el pantano
y colmas vacío como viento de hierba

Y seguimos, te acaricio, te toco, eres mío
que esta noche de fuego no se apague
desnudando todos los demonios
sin pudor, hazme tuya…
toda la noche
una vez y otra y otra….

Grita entre mis brazos
donde el infierno estratifica
y señala el límite
entre el ser y la inconsciencia
en un solo grito déjame ahogar
toda la noche y más una vez más…

© Maisaga