Quiénes son… y donde andan,
tienen señales y no se dejan ver
salen de día, y se esconden
entre las sombras del atardecer.

Hilos invisibles, para coser con
hebras de lata y hoja,
mientras irán zurciendo roturas
qué se hicieron, al atravesar
hendiduras de doble anclaje.

Agujas de acero, para ensamblar
particiones desde un hondón,
hasta poder seccionar interiores
qué se visten con reglas exactas.

Vendas de seda, para borrar cicatrices
y no dejar aberturas estrechas.

Celos desmedidos entre hierbas
qué desmontando van,
quedándose atados sin aliento.

Bisagras remachadas sin atascos,
desdícense cómo si fueran raíces
qué al abismo cayeron sin vuelta.

Tensores destinados al ceviche
saltan y brincan, cada vez más
cortando muescas de hierro,
sencillas las razones qué se debaten
entre el jolgorio y la distracción.

Remendón… remendán, mucho ruido no hagas
qué se despertarán las grapas añadidas,
y si lo hacen… rasgarán lo zurcido y remendado
entonces, habrá qué bordarlo con hilos de plata
para qué quede nuevamente recompuesto y sellado.

Palencia, domingo 15 septiembre 2019.
Vuela Pluma n.33/2M19
© Mía Pemán