La vida no es infinita, es más bien tan distante, qué muchas veces quema y duele, por la forma que se aprecian estas cosas.

No se aprecian nunca si no se mira dentro… en el mismo interior, en lo más profundo. Aunque, no se crea, todo es simple y llano, pero más bien, la similitud de todo un ser, se debería apreciar desde fuera primero y luego acercarse despacio a su fuero interno, para saber y conocer personalmente su estado singular, y luego sin decir nada, ir poniéndose en la piel de esa persona, porqué la vida, no es tan efímera cómo se puede ver en ocasiones múltiples

Más cuando ya has recatado esa mirada, te das cuenta, qué hay mucha similitud con quienes alrededor tienes y has tenido, qué han sido utilizadas igual que aquí se dice y explica.

La pena, es qué no se puede decir a simple vista ni a simple oído, porqué, quienes lo escucharían de primera mano, se sentirían dañadas y rotas en cien mil pedazos y muy difícil de poder regenerarse del sopetonazo que les das en sí.

Hay muchas personas qué opinan de esa forma. Quieren y aprecian más a los objetos que las propias personas, aun siendo de su propio espacio, ese mismo, justo el de al lado.

Las gentes que solo ven por ellos mismos, no saben lo que se pierden, por no intentar apreciar con otro sentido común, y utilizar la delicadeza de diferente manera a cómo la usan comúnmente.

Solo saben qué verse en un espejo tan opaco, qué si no se reflejan al completo, se creen perdidos, pero no por qué sea una certeza al completo, si no, por qué, de esa manera llaman más la atención de su propio alrededor y no se dan cuenta, que no solo son ellos los únicos moradores de éste mundo. Si no, qué hay muchas más personas, qué viven a su lado o en la otra esquina y están justo ahí mismo, viendo pasar el mundo a sus pies, y no intentar mirar mejor y con más tino qué hasta las fechas concretas.

Si no son el centro del universo, son despiadados con sus gentes más próximas y desbaratan todo lo que tocan, si a ellos no se les dedica pleitesía. Arruinan todo lo que a su lado tienen y a los que se acercan y no saben qué son ellos los que mandan y les hay qué besar los pies, cómo amos y señores de todo un mundo imaginario, porqué las verdades a medias, son lo peor que existe en éste endiablado mundo inhóspito y desagradecido.

Por eso mismo, aprecian y desean todo lo que es material, nunca a las personas las quieren, además lo demuestran de muchas formas, dando latigazos por diversión.

Pero, eso sí, a ellos que no les toquen ni un centímetro de su piel, ya sea la más débil del firmamento, porqué nunca serán capaces de afirmar algo tan descabellado, ya que no quieren entenderse ni a sí mismos.

La existencia, es tan distante y nada infinita, que se desdice más qué se pronuncia.

Todo y nada a la vez, es un grandísimo fiasco, qué da la vez, a que se aprecien objetos y no personas. Es sabido, pero no comprobado directamente, salvo qué algunas personas lo pronuncien directamente.

Sin ir más lejos, tan de cerca tienes un felpudo, y ves cada día cómo lo cuidan, para qué esté reluciente cómo el primer día, sin embargo, a un ser querido, ni se le dedica ese tiempo, más bien, se le despoja de lo que normalmente tiene en su haber, dándole de estacazos sin ser reales, pero sí funcionales, eso es lo que hiere y maltrata a tantas personas que al lado tenemos y no nos cuidamos de ellas, las abandonamos literalmente, y es algo gravísimo, por lo qué infinidad de ciudadanos pasan a diario, mientras otros qué lo ven, giran la mirada… pasando totalmente, incluso con desprecio, para qué sepan lo qué es la vida de ahí mismo… la qué, están sintiendo cada instante de su ser verdadero.

Palencia, a lunes 29 julio 2019.
Descifrando una Reflexión de Vida 2M19.
©Mía Pemán