Un lunes más, pero… maquillado de neblina, con reflejos de luminosidad, qué va repartiendo aquí y allá, por donde se va posando.

Parece verse diferente, y no se le caen sus rayos… qué ya sería demasiado importante.

Se perfila nuevo y reluciente, por el estreno qué hizo en la madrugada y al darnos su abrazo, cuando estrenamos sus bajadas de tensión, a cada instante que le quieres mirar, se ruboriza y acobarda.

Quiere darse de más, y se queda a medias, por qué no sabe cómo hacerlo, por lo pronto, le vamos viendo sus anzuelos dispersar, para engatusar quizás más de la cuenta, sin llegarse a resplandecer en éste primer día de la semana, que nos regala cómo cada empiece qué realiza, con poco soltura ha salido hoy.

Desde un verano atascado de sus furias desmedidas, se ha pasado a servirnos en bandeja de plata, días de invierno, en las tardes nocturnas, mientras en el día, se viste de primavera.

Es cómo apuntalar lo qué desbarató por sus descuidos atontonados, y para no enrabiarse demasiado, se hundió en el fango de sus propias cenizas, las qué ha ido tirándonos cómo si fuéramos laderas de volcanes, qué se visten de gris plata y negruzcos torreznos refritos, al lanzar sus adentros contra quién le vivimos y moramos a ratos dispersos.

Nos deja con el pasmo colocado y ahí nos tiene, medio abobados, mirando cada día, a ver qué nos trae, con el descontento descontrolado.

Poco o nada sabe darnos, alegrías escasas, disgustos más bien, generalizados por sus desmadres.

Esperemos a ver cómo le irán siguiendo los días siguientes, qué aunque, el fresco se ha instalado, en parte, es una gloria bendita, después de tanto ahogo que nos ha hecho pasar, sin trasiego, podremos seguir pasando los días, descansando de tanta fiereza descontrolada.

En la última semana de julio en sus tres días, se juntará con agosto, qué le sigue… y formarán una unión singular, qué este año, es muy común, compaginar dos meses en la última y primera semana, donde se darán las manos, para traspasarse los tronos y los mandatos a seguir, empecinados en no portarse nada bien.

Parece cosa de éste año, qué se hayan vuelto despavoridos, para irse cuando les dé la gana, sin decir un adiós, cómo buenos amigos, sin quedarse en enemigos descarados.

Palencia, a lunes 29 julio 2019.
Prosa Poética 2M19.
©Mía Pemán