Hacía ese mañana, las miradas
que ya el momento es vivido
sin apenas casi estrenarse,
no sabe quizás qué las luces
están siendo apagadas
para poder verlo mucho mejor.

Creerá qué no le vamos sintiendo,
pero ya forma parte de nosotros
y se nos acerca más, por lo tanto.

Siendo real, es un menudo
que tendrá horas y minutos
con los segundos apropiados,
no llevará su espacio para darle
las corrientes necesarias del…
saber existir y empezar a pensar,
por más que intente le divisarnos
ahí le tendremos un poco a la vez
y mientras se dé cuenta,
vendrán sus vidas de visita…

Varillas tiene en su caminar,
así podrá agarrarse sin caerse
no será ni adivino ni ficción,
más bien… un aderezo sin igual
qué le dará más encanto si cabe.

Cerca del final ya está éste junio
bastante atropellado, en demasía
refunfuñando a cada rato
sin embargo, le tenemos aún
con sus propios descuidos, pide
derechos de historias a contar
por qué no sabe siquiera, qué
va quedándose todo tras de sí
cómo un entender qué, se ira
perdiendo sus fuelles cada día
y el follaje lo dejará tierras tan
extrañas que ni él aprenderá aún
teniendo la particularidad, de ir
volando al más allá parcial y…
dará vueltas y rodadas por doquier,
saltando el trampolín y seguir
tal alto como un verdadero rey.

Música está ya escuchando
y los ojos bien cerrados, para
dormirse en alas del viento
cuando encontrarse divisara
ese soñar, qué al amanecer
descifrará al saber, vivirse.

Palencia, a miércoles 26 junio 2019.
Poema n.46/2M19.
©Mía Pemán