Atadas a la última rama
tienen de los ojos
solo pálidos sabores.

Suspendidas en el aire,
agarrándose en el último intento,
palabras en silencio a gritos.

Tengo un montón de palabras
por dividir
y hojas muertas por escuchar.

Música de brisa amaneciendo,
pasos huecos cual respiración,
oídos atentos a tu llamada.

Ahora que a mover en la oscuridad tus colores
hay solo un aliento de viento
que interrumpe el paso.

Color miel tus ojos,
te pienso en las más bellas,
emociones que sentí contigo.

Llama mi nombre, si aún puedes,
llámalo de tus distancias,
y yo lo escucharé aunque sin voz.

Susurro con mi alma,
tu nombre, quizás me oirás,
llama de amor encendida o muerta.

Y todavía mis ojos
trajinarán los minutos, las horas, los días
con tal de reprender la ruta
que me has indicado tú,
aún antes que lagrimase el día
en aquella primavera que saboreaba lenta
el perfume de las glicinas,
y que me quito para siempre
a la mirada tuya.

Recordando tus frases hacia mí,
las más bellas jamás oídas,
mi cuerpo florecía recordándolas.
pero quizás las últimas palabras
fueran las que me quemaron por dentro,
obligada me vi de huir de tus besos,
de tus palabras aterciopeladas mi amor me ahogo.

© Manoli Martín Ruiz & Greg D.

Nota del autor: Poesía publicada en la antología poética Las Últimas Palabras… Quizás las más Bellas, del grupo La Guarida del Lápiz y Papel donde he tenido el placer de participar.