Cuatro de siete, van uniendo
cuerdas y sonidos diferentes,
mientras los puntos
y las letras dirán contando,
los sentimientos diversos
al oído qué les escuchará
con fervor y paciencia…

Queriendo saber adivinar esas
cosas bellas, qué saldrán al aire
entre susurros y vacíos de un silencio,
qué no se escuchará ni una décima
al intuir… una distancia
qué en sí, no existe
pero qué muerde un terrible vacío.

Ya llega el gran cambio, ese qué
vístese de cánticos al borde
del camino, el más largo
qué haya podido conocer en su
vida, la de antes y la de ahora.

Sobrarían las palabras ya hechas
de no ser, por los supuestos
incandescentes qué se dejan
unir en la adversidad intranquila.

Jupiterianos, podrían llamarse
aquellos qué, dicen vivir el albor
queriéndose envolver juntos
ante la presencia magnética de
ser, convencidos entre salsas
desde una apotema transversal.

FeLiCidaDes a todos los Escritores,
pues hoy es su día principal
en todo el Universo.

Acabo de enterarme
gracias a un grupo
donde ando caminando un poquito,
de un argentino Enrique,
que también lo lleva
una amiga paraguaya, Rosana.

Palencia, a jueves 13 junio 2019.
Poema n.39/2M19.
©Mía Pemán