No basta enloquecer para engendrar poesía
La conciencia dormida y alerta
casi al mismo tiempo
De la luz a la sombra
ir y volver repetidas veces
(Jaque mate a la cátedra)
Un juego peligroso para jugadores inexpertos
No basta declararse melancólico
Entre sentir y pensar
se construye el dilema
Ahogarse en términos eruditos
nunca ha sido la respuesta
Buscar la identidad de la voz
entre las hojas del misterio
y salir invicto de la contienda
El trato es romperse el alma
vivir muriendo al borde del instante
desangrar los sentidos
y obedecer el llamado
Aceptar que la memoria insondable
nos pertenece
Resucitar el mundo propio
entre el mundo sonámbulo
de ajenos transeúntes
Liberar el universo desadaptado
donde la búsqueda
es intrusa y traicionera
Dejarse atrapar por ese fuego indefinible
que masturba la sangre
Sólo el subversivo encanto
de sentirse menos dócil
que el resto de la manada.

© Rosa A. González Baeza