Ella es especial, tanto…
qué a veces se ve diferente
y, no sabe qué es… primordial.

Era fría y la lluvia descargó
con fiereza su manto cristalino
entre los rayos del sol, se fijó
la luz brillante de su osadía…
aunque el agua caía a jarros,
la vida seguía latiendo todavía.

Andaba siendo algo aletargada
QUEdábase sin revelar su andanza
LLAmando la atención, más que nada

Tenía las vías abiertas
Ahora ya el sol va y viene,
Regresa y vuelve a irse solito
Debería tener más cuidado,
Estas osadías le cuestan nublados

,,, las persianas a media asta andan para que sus visillos transparentes no se mojen ,,,

DEsde antaño hasta los presentes,
la prima del verano en abril
miles de aguas saca a relucir…

MIrando a su alrededor va ralentizada
ERosiona sin cuidado alguno y pierde las…
COletillas de su mitad de semana
LESionando entre medias, las
distancias del siguiente día
cuando acercarse quisiera,
se amontona y sale a hurtadillas

dícese más lista de lo normal, pero muchas semanas infeliz de muestra, será que anda cansada de tanto trajinar y no sabe ni qué hacer con tanto lío de tiempos indefinidos

Encontró al día tan absorbido por la humedad
que la noche le fue dejando desconsolado
y sin la ilusión de otras semanas, estaba cansado
aterido de frialdad en su haber, qué no sabía
ni qué rumbo tomar hasta entrar en su nuevo aposento.

Era el nuevo día cuando quiso comenzar a reaccionar, y
las prisas matutinas no le dieron la tregua suficiente para
saber que hacer o qué determinación tomar con el día comenzado,
seguía cayendo la lluvia a borbotones y sin pararse un rato siquiera
qué simplemente se unificó a su forma de seguir nadando
entre las aguas heladas de gotas que se unían y se adaptaban,
a ese estado líquido y resbaladizo le cuál traía algo más…
eran los cristales que formaban su estructura paralizada,
esa qué… sí ibas demasiado distraído… te la dabas a la mínima
sin hacer nada en concreto, tan solo caminar al tropiezo
cuando el hielo estancado estaba adherido al firme se hallaba…

Estaban los paraguas abiertos de par en par,
mientras las andanzas rechinaban a pedazos y resbalaban
cada instante, las ruedas patinaban al frenarse en seco
aullando con alaridos distantes y a la vez, gritos sentidos
qué daban ese pavor inerte y sin poder decir o articular palabras…
saltaban las chispas matutinas, hasta alcanzar el día entremedias
qué de sopetón e improviso… dejaron de caer las cortinas
y se paró todo en segundos, con lo cual todo cambió
en medio de la improvisación repentina y zanjaronse los ruidos
y las ventanas subieron sus persianas y abrieron sus ojazos cerrados…

El día habíase espabilado a relucir de otra manera distinta empezó a relucir su mejor cara y darse cuenta, qué todo había cambiado en un instante sin pensárselo dos veces, se adelantó a vivir un día diferente al que había empezado su andadura cómo un mercurio, pero sin el calor que podría asfixiarlo y se fijó en darse cuenta, de qué vivía momentos de gloria y satisfecho siguió su camino, para darse una nueva oportunidad y tenerse por completo, al compartir su mejor y estrenada cara… con el pelo ensortijado se dispuso a ser un algo más natural y salir airoso, tan campante empezó a pensar en positivo y dándose abrazos a sí mismo… porqué se sentía más vivo que otros días anteriores…

Palencia, a miércoles 10 abril de 2019.
Poesía y Acróstico n.26/2M19
©Mía Pemán