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Así que, en esas estábamos, cuando de pronto llegó abril, el de “las aguas mil” que dice nuestro refranero popular. Pero que a continuación matiza y atempera con ese otro proverbio de que, si bien, “todas caben en un barril”; dejando entrever que sí, serán muchos los días con cielo gris y encapotado que dejará caer las correspondientes lluvias, pero que estas vienen a ser pocas, muy pocas en cantidad. Total, que nada, “todo el gozo en un pozo”, que decimos por aquí; máxime cuando, como en este año, el invierno anduvo tan escaso de precipitaciones por estas tierras –esas “de pan llevar” que dijera el poeta-; siendo, sin embargo, tan importante este líquido elemento como todos bien sabemos.

Así que ya se puede dar maña abril para hacerse notar justo por lo contrario de lo que se le viene a calificar, no sólo en los mentideros públicos y solanas al uso de nuestros pueblos y villas, sino también en el foro común de la ciudadanía en general. Que, como dan fe y sentencian varios dichos referidos a este mes, su valoración más común es que adolece de “ruin, al principio, al medio y al fin”.

Pero claro, a poco que se esmere y se muestre dispuesto a cubrir expectativas, su valoración final podría ser muy otra; pues igualmente se le ha venido reconociendo a lo largo del tiempo por aquello de que las “lluvias de abril y mayo, son las mejores del año”. Así que a esmerarse, pues.

En cualquier caso, parece que en el sentir popular –al menos este año por las razones que son-, está muy extendido ese deseo bastante generalizado de las lluvias; porque no se deja de insistir en que “marzo ventoso y abril lluvioso, sacarán a mayo florido y hermoso”.

Mas este mes de abril en particular, viene marcado también por otra circunstancia más; y es que este año acoge también en sus días la celebración de la Semana Santa, condicionando esta celebración de alguna manera la actividad económica, el turismo, el comercio, las vacaciones y el calendario escolar habituales.

Por lo que, entre otras cosas, no será muy difícil encontrarnos en esos días, escenas de turismo de playa y desfiles procesionales a tan sólo unos metros unos de otros.

© J. Javier Terán.