A Luís:
Ayer Fátima juntó unas cuantas cosas en un bolso y se fue al campo a la casa de unos amigos un tiempo. Me pidió que la deje ir sin rencores, de los dos ella siempre fue la que tuvo en vista el panorama general de las cosas. Me dijo que entiende bien que al niño lo perdimos los dos, que sabe que el duelo lo deberíamos vivir juntos, pero también sabe que no puede estar acá en este momento, tantos recuerdos le duelen, la destrozan y no puede verme sin pensar en Rurru, así lo llamaba ella, que necesita aire nuevo para nuevas ideas, que para volver a un lugar es necesario irse de él. Y ella quiere volver a su hogar, a su marido y a su vida, esta vez sin su hijo, y por eso es que tiene que irse, entonces puede un día regresar.
Me dijo todo eso mirándome a los ojos y sin una lágrimas y entendí cuán rota está. Por la tarde la acompañé a tomar el tren y nos despedimos sin palabras. Volví a casa y dormí como hace muchísimo no lo hacía.
Y ahora, contemplándola, siento el vacío que hay en ella.

© Lilith