Donde nace un poema
nada
debe morir…

LA SOMBRA

No dejes que otras manos te hablen por las mías,
que los labios del tiempo rocen tus mejillas.
¡que tus ojos se deslumbren
ante otra sonrisa!

No permitas que otra voz arrulle
los sueños que tu mente
guarda,que otro abrazo se duerma sobre tu espalda.

No dejes que la brisa de la mañana, recorra tu piel
y en cada poro,se enjugue la pasión de nuestras ganas.

No te arriesgues a dejar los besos donde alguien los dibuje en su memoria,
no pronuncies palabras,
¡no lo hagas!
ni un suspiro se escape de tu boca,
ni una sola caricia de tu alma.
No camines bajo el sol,
te lo suplico,
envidio su calor sobre tu cara.

No te duermas sin mí
estoy llegando,
soy la sombra que a tu cuerpo va aferrada.

© Lázara Nancy Díaz García