Hoy en el silencio de mis pensamientos, en compañía de la melancolía, me han llevado a un viaje fugaz, un viaje al pasado, ese inútil pasado qué infeliz me hizo, un pasado donde una niña me espera, para llorar juntas, mientras jugamos a eso que tanto asustaba y divertía a la vez, una muñeca de papel cartón, parece que me conociera de siempre, aunque ni mi nombre sabe, ni de donde he venido, el juego la ha entretenido, y soy una amiga más.
La miro con añoranza, mientas me da la muñeca de papel cartón, manos de una niña cansada y aturdida, por una tristeza, manos que hacía mucho que no jugaba a las muñecas, en su calle del barrio, manos de aquel tiempo cuando no había horas ni reloj, solo ganas de disfrutar de la infancia ya perdida, sin darnos cuenta que algún día nos abandonaría.
Pies que me han hecho recorrer mi vida, el llanto y la amargura, manos que un día fueron.

De esa niña

Tras jugar largo, largo rato con ella, la fría realidad me grita, que vuelva, que quiero irme, tengo que volver a ella sin más dilación.
De nuevo le devuelvo la fría muñeca de papel cartón diciéndole con voz de despedida, que me tenía que marchar de inmediato. Giró su cabeza, mientras corría tras la muñeca y me dijo:¡Hasta luego niña de ojos tristes!
¿Cuándo volverá de nuevo?
Nunca volveré, tenlo por seguro, siempre voy a estar contigo, hasta el fin de nuestros días, siempre, porque tú vives en mí, niña de mi infancia, aunque nunca en este lugar volveré, aunque siempre te querré, pequeñina.

© La Húngara (Aslaram)