Donde nadie pudo nunca imaginarnos
ni saber hasta cuanto hemos querido,
nos decíamos que “si” entre mil besos
en el plan confabulado del destino.
Cuatro noches sin pasado ni preguntas,
nos bebíamos la vida en un suspiro.

El deseo que no pudo ya aguantarse
puso fecha en el límite del tiempo
y en el vuelo sin escalas a tu vida
me moría de pensar en el regreso.
Cuatro noches solo tuyas, solo mías
y este amor que guardamos en silencio.

En el mar que atraviesa nuestros mundos
el recuerdo se nos vuelve tan cercano.
En la risa de tempranos desayunos
y en la lluvia que mojaba nuestro abrazo.
Cuatro noches que se fueron tan de prisa
y un dolor imposible de evitarlo.

En un punto de este mapa de la vida
la distancia nos condena y nos rescata.
Sabe Dios si podamos devolvernos
las caricias atrapadas en el alma.
Cuatro noches infinitas en dos cuerpos
que a lo lejos aún se gritan que se aman.

© La Gabi Castillo 5/11/2018