Santos el día, que se celebrarán campos lleno de flores, recogidas y… adornando se verán las caras entre ellas, más quiénes realmente necesitan hacerlo… no llegarán siquiera, es su día… pero, nada más
Amaneció rara la mañana,
dentro de un ocaso qué no hace ni caso
descolgándose las escaleras, se revisan
con el radio del amanecer extraño,
los peldaños se sinceran entre ellos…
y se adentran más allá de la cercanía,
Mesas que se extienden por las calles llegándose, a interiores que se adivinan en llanuras de fiestas, jugando a ser diferentes albergando vivientes móviles y disparatados rememorando años de gloria y somnolencia, se avecinan plagados de cuentos e historias por vivirse a pleno gas entre los súmmum
Hábiles los más avispados, que se dejan ver
como si nada fuese extraño, y todo tan normal
festivales de ensueño celebranse por todo lo alto,
siento más embrujados qué excéntricos…
todo y nada, sale siempre a derechas y andan al revés
para dejarse ver y caminan del derecho
con los hombros semi caídos, que desprovistos
al deslumbro van cabizbajos sin la h,
Animas que se renacen para vivir de nuevo, su hora la que no tuvieron en lo antaños vuelven a resurgir, viven y rememoran hazañas del antesdeayer, y las castañas se arremolinan en las hornachas o tostándose al fuego vivo de asadoras callejeras, dando la gran nota, y las velas se lucen despacio entre los ojos saltones de calabazas que deslumbran, y salen a relucirse… sin la sencillez enclaustrada
Imaginación a raudales, desbordanles
todo su sentir, para el jolgorio disfrutar
entre saltos de atención y sacapuntas,
van viéndose caras de raros contornos
dando que hacer a la imaginación
por descubrir su interior o exterior
que ni el cuidado se toman porqué,
lo desperdigan sin más nada con
los bailes saltarines del gran momi
Magosto al otoño se llegó, con percusiones y danzarines, cantando y música, a la buena cultura que desde los antaños se va celebrando, tierra con raza y la fuerza que con pandeiros, sartenes y tambores y las canciones que amenizan acrobacias, mientras la diversión se llena de castañas y la energía sube y baja, por doquier, visitando toda la geografía que se mueve al ritmo de un mismo son, Samhaím

© Mía Pemán