Se esconde, sale a respirar, se vuelve a esconder… y vuelve a salir de nuevo, para ser contada, aunque quién te esté escuchando no entienda nada… o no quiera saber escuchar y te interrumpa siempre, al decirte… que tú hablar no se entiende por qué hablas con términos que no son correctos o qué simplemente, estés aburriendo sus oídos, en más de una ocasión, lo escuchas y sigues tu sendero iniciado…

Más tarde, te das cuenta, que la vida tuya, solo la comprendes tú… a medias. Aunque sea, una absoluta barbaridad, todo es un cúmulo de circunstancias, llenas de calor… algunas, otras… están inmersas en ser sus propias existencias, contadas a rasgos delgados y trazas estiradas, que nunca llegan a saber desenvolverse de su papel de chocolate y se dejan entrever, entre los minutos que escapan y déjanse mirar… por el ojo de un alfiler en un pajar lleno de heno y balas de alfalfa secas y apiladas…

Entonces, ya no podrás mirar a través de ese alfiler, por qué, en sí… las alfileres, no tienen ojos, si no, cabecillas redondas o repuntadas, por las que un hilo no ha de caber ni de asomo.

Las agujas de ojetes pequeños, se estrechan cada vez más, hasta ser invisibles al entender más sensible… qué a veces, sí ven más allá. Pero, cuando les han dado con todas las sinrazones… ahí, dan escalofríos, más que alegrías…

Remembranzas son las que andan cabizbajas muchos días, y no se van, se quedan para siempre, aun cuando hay gentes que no entienden de todo ello. Porqué, en su entorno, esos momentos del ayer inmediato, ya no existen. A la vez, es una pena borren sus discos y los dejen en blanco total.

Repasando las presencias del sentir, vienen para avisarte, aun sin comprenderles, para más tarde darte cuenta de sus retoques, y te das de cabezazos contra la pared, al saber lo que quisieron advertirte y no entendiste.

Cuando los días fueron pasando, ya no hay vuelta hacia atrás, pero… sí, ya sabes qué determinaciones tomar a la próxima ocasión, que te lleguen esos halos determinantes y sabrás entonces, que son verdaderos los enigmas a saber descifrar sin el ánimo incontrolado y sí visible, de lo que vendrá y así poner los remedios visibles y dar esas vueltas de tuerca, antes que se tornen despiadadas más de la cuenta.

Historias que vuelven a resurgir, son cortesías que se deslizan entre los instantes del vivir inmediato. Mirando tus interiores… cuando son días de belleza y admirando trazos llenos de colores cálidos o fuertes, que retratan reminiscencias de otros existires no conocidos y puede que sí, porqué, luego ves qué ahí estuviste un día de no hace mucho, y te torraste cómo un cangrejo…

Si a ello, acercas la música y los pasos que se van dando a su alrededor, es la agradable compañía, que se te acerca para que los días, no sean tan rudos ni disparatados.

Las Avenidas grandes se visten de frescura y belleza verde, con sus árboles parecen las visten de sensaciones y recintos que al alma van llegando, de días pasados cuando las lágrimas saltan casi sin darles paso.

Sus calles te miran despacio y sus estructuras monumentales te dejan el reojo de los instantes vividos hace unos años, para enseñarte las sonrisas de otras culturas más abiertas y sencillas.

Maravillas visitas muchos días que sales de tu entorno, y puedes admirar extasías, en los días claros o en las noches que no oscurecen y sus cielos son azules qué son, de extrema belleza su singular color, sin que las luces viandantes molesten.

Vías rodantes se aproximan para darte una caricia y decirte algo, que una sonrisa joven y algo más mayor, te hacen ese guiño al consentimiento sencillo y natural, es la vida fácil que al lado tienes y no te deja de darte la mano, para desearte un buen caminar entre otras personas de tú mismo parecer, sin ponerte trabas a cada rato ni darte bofetones de vez en cuando… ¡!¡La vida sigue despacio… sin saber hasta cuando puedan llegar esas sensaciones dispares, pero… qué son, súper especiales, porqué sabes contestar con el mismo tono… y todo queda entre las personas que saben mirarse con el mismo cantar… La vida, es un tamiz que se pinta con óleos, acuarelas, acrílicos, témperas en telas finas de lino y lijas, esculturas de animales, capotes verdes, gentes inclinadas, violines y violas… La vida, es… el Mar, el Sol y la Playa!¡!

Palencia, a jueves 09 agosto 2018.
Prosa Poética 2018.
©Mía Pemán