El día hace su pausa, para descansar y dejar paso a la noche esbelta, que se acompaña de una luna mixta, llena de recodos para saber descubrir y no pasarse de largo ni un hueco en su extensa cara llena de baches, unos hondos y los otros a media escalinata.

Dícese qué de noche, es ella la que anda caminando por el espacio interior vigilando que el día no le juegue ninguna mala pasada y se comporte bien con los que ella cuida en las horas que sale a darse un paseo y ver cómo está todo.

Pues sí ve algo que haya cambiado, al tener que irse, le deja recados al día, para que sepa cumplir sus notas y ensanche algo más las estancias y no deje de ser amable.

Porqué, si ve que no se cumplen sus deseos, le da de palmaditas hasta que se pone en marcha y empieza a arreglar los estropicios que dejó organizar sin su permiso.

La luna cascabelera, con sus toques de sonajero, llegó hace un buen rato, y está pendiente de qué todos hagamos el soñado descanso para así mañana, estar frescos cómo lechugas y arreglados cómo pinceles.

Ahora te dejo, en su compañía, para que rellenes de sueños todos los huecos que dejaste libres y mañana sepas darles cada hora, un color diferente, así al final de tú jornada, sea un día lleno de sonrisas y vestido de sensaciones magníficas, con el aprobado por ser cobijado entre la luna que llegará y el día que se irá, para resurgir resplandecientes al siguiente día de un nuevo espacio a ser diseñado entre luces y sensaciones…

Qué las estrellas sean espléndidas y te den el descanso que te mereces… y a mano tendrás cascabeles hechos con conchas y farolillos que cuelgan de su tendero particular para que en la mañana puedas ver al salir de tú casa…

¡Nos volveremos a ver… de nuevo, en la noche de mañana, diferente cómo siempre, a la de hoy!

Eso sí, no te olvides de dejar cerradas las ventanas de su lomo encendido, para qué cuando vuelvas, puedas volver a abrir para entrar y gozar de su agradable compañía, con el calor de su cobijo.

¡¡Hasta Mañana…!!

Palencia, domingo 08 abril 2018.
Prosa Poética 2M18.
©Mía Pemán