Vehemencia arrebatada
diosa que emergía,
adorada me sentía
besando tus manos
con fervor
casi agradecida,
tarde a tarde
los dos sin juicio
poco nos importaba
la cordura
tomar tus manos
con amor, dulce, casi fiel
eras feliz se te veía
en tus ojos claros
verdosos
que no logré definir,
mas tu mirar amé
demente, enamorada,
pero tus manos
¡ah, eran otra cosa!
invisible agua corría
por ellas
apaciguando mi sed
que era intensa
lejos quedó todo
¡Vano idilio!
ecos del ayer
me gritan que
cobardes fuimos…