Te miro cuando el día está por levantarse pero no te veo
Te miro sin saber quién eres y no me asustas
Te miro para ver tu semblante con el sol nacido
Te miro cada día sin ser cada hora

Es oscuro el camino del día si lo convertimos en noche
Dentro de ti muere el espacio y te mueves asustada
El rayo de la blanca luna se deja alumbrar del sol nacido
Dura solamente pocos instantes

Te miro como algo nuevo y real, pensando qué será… meditarte
Te miro y no sé escuchar tu lamento al no encontrar una razón
Te miro divisando el sol de la mañana saliendo al horizonte

Es poca cosa pero ilumina y realmente será
El flas de un oasis de alegría el lamento en cual
El alma se siente suspendida con el último sueño surgido

Te miro queriendo ser el destello de tus días
Te miro sin observarte y esperando esa caricia del día a día
Te miro por saber qué hacer con tu posible mirar
Te miro entre los recodos de un árbol sin preguntarle tu nombre

No hay partidos ni oro ni potencia terrenal hoy en día
Nada puede negar el regalo esperado de cada día
De esta encontrada memoria
En cada uno una parte de si se materializa

Te miro y no dejo de cavilar en el presente de un mañana
Te miro en el espejo de la belleza sintiendo encontrar una explicación
Te miro alrededor y recojo el rocío de tu existir

Y dejando una estela donde catapultarse
Buscando de vivir de las sensaciones adobadas de tormentos
Como cuando de pequeña veías haciendo ver que no sentías

Te miro y no sabes quién soy, quizás te asombres al descubrirlo
Te miro sin acertar tus ojos ladeados
Te miro por querer entender los días y los instantes
Te miro y sin apenas mirarte, te hablo

No quieres ser comprendida lo qué se puede describir sin mirarte
Escuchando apenas la respiración que se arrastra de la boca
Se cruza con mis ideas al confín de lo imposible
Sientes resbalar una lágrima sin tenerme delante para recogerla.