Ahí en las noches o tardes,
cuando el habla de la voz
relatando va, y descifrando
su andar por las veredas…

Enmudecese el sonido y no,
puede escuchar una voz
que al otro lado sigue estando
mientras va siguiendo el sentir,
y pregunta…
¿estás ahí aún, parece se cortó?
¡!¡Y contestando se oye…
Sí, aquí estoy, escuchándote!¡!

Y es cierto, con detenimiento
escuchando hablar, estaba…
cuando el amor entre medias
salía y se volcaba, entre caricias
los arrumacos estallaban y las
emociones resurgían alborotadas,
las chispas saltarinas chascaban
rozando el más extraño querer y sentir.

No sé oía nada…, parecía
estaba en esa soledad… innata,
más las caricias se acercaban
despacio, sintiendo algo particular…

Es qué nunca nadie antes… se paraba
a escuchar mi voz, cuando hablaba
y resulta extraño te escuchen
sin parpadear ni exhalar una palabra,
es quién sabe oír al detalle
sin molestar a la interlocutora…

Hacía tanto, y tanto tiempo
qué nadie hacía por oír su voz
y sus relatos, que
no sabía si aún estaba ahí, con ella
escuchando su hablar…

Los momentos se hacían más fáciles
daba la impresión,
qué no pasaba los minutos
y en verdad, corrían y volaban
pero no se echaban las cuentas.

Ahora el tiempo ha pasado sin más
y ya no se hablan ni se oyen,
los sentidos prácticos
han huido de saberse emocionar,
ya… el transcurrir de una época
le deja espacios libres… pensando
qué el meditar, se equivocó un día
y… se escapa una lágrima
mientras baja enfilada, corriendo
para no ser posiblemente sentida…