Eternamente suya soy viviendo en el mar me
deslizo tranquila, nada me extorsiona, allí suelo
soñar con él, le siento siempre cerca siento sus
besos, sus caricias que están impregnadas en
mis poros y tatuadas en la piel.
En ese mar vasto, bravo y manso a veces
no se nota mí huida, en ese hermoso lugar,
puedo caminar segura, ligera, sobre las olas
con mucha soltura y aun así sin fiarme por si
le pierdo de vista, suelo girar la cabeza.
Mis vacío de amor lo lleno con su recuerdo
los besos y abrazos llenos de pasión están
filtrados con su aroma inconfundible, que
guardo en mis entrañas de cuando hacíamos
el amor son eternos y siempre vivirán en mí.
En el fondo del mar está sumergido mi corazón
él lo depositó allí, para que nadie lo pudiera dañar
entiendes ahora pequeño Cupido, porqué no me
voy a volver a enamorar nunca más ni tú lo puedes
solucionar, no eres Dios esa es la realidad.
Ni San Valentín ni cupido nunca al fondo del mar
han de llegar ellos no saben nadar ni guardar la
ropa, su varita ni sus flechas me han de clavar,
jamás será herido mí corazón, porqué siempre
ha de pertenecer al mar y a él.
Te recuerdo San Valentín que tú solo tienes la
culpa que no me olvide de él, tú nos uniste para
toda la vida y nos juramos amor eterno ante ti,
nos diste la bendición por ello somos almas
gemelas que se veneran sin remisión.
Con mis noches oscuras y sin estrellas fugaces
que pedirles el deseo, que él pueda volver de
nuevo a la vida, o yo a la muerte y así poder
reencontrarnos ya para siempre, pero no importa
me conformo ver tu alma cada noche.
Al caer el sol y llegar las sombras un suave viento
se desliza, roza mis mejillas, son sus alas que me
acarician y me estremezco viene en forma de ángel,
cada noche le espero, deseando que me lleve con
él a ese lugar eterno, donde nadie vuelve jamás.
Yo no tengo la culpa que sea mi amor eterno
ni mi amante del otro lado, se fue y llevó
consigo mi corazón , ¿comprendes Cupido
ahora mi gran quebranto y mortificación ves
porqué nada quiero ni deseo de ti?
Y si no viene una noche no hay luna que me
alumbre mi cuerpo inerte y sin vientos que
le arrastren, sin sol que le caliente, allí
abajo en el fondo del mar, estoy tan gélida
hace mucho frío ya que sus rallos dorados
no suelen llegar jamás ….
El amor a veces dicen que sólo llama una vez
en la vida, a mí por suerte me tocó, ¡que alegría!
es hermoso y bonito amarle para toda la vida me
enorgullece y soy feliz pero me dejó tan sola y
condenada a ser por siempre eternamente suya.