Hazme tocar el cielo como sabes
el verbo de no parar nunca
hazme sentir inmensamente grande
tempestad a cada instante
dame tu mundo
la flor de tus años
las noches desesperadas
y tus desgracias
el mar que me cubre con las ondas
el viento que lame mis riberas.

Doblame como ramo con las hojas
enciende mis ganas
con esta llama
que me quema y fascina
capturada de tu fuego
vuélveme como frío papel rasgado
con el sol
que ardiente me amenaza
ofrecerte enteramente con tu celo
con el nudo del pudor sin velo.

Tenme apretado a ti toda una vida
de ti estoy herida
dime que soy el verbo
del evangelio
la boca que te roza con el veneno
arráncame el tiempo
como tu sabes hacer
concédeme de dar
hazme gritar que serás mi dios
y serán tus deseos para siempre solo míos.