En un arco iris asomaban pétalos de rosas,
creí que las estrellas sonreían,

de mi falso optimismo desperté
de un sueño intruso, entonces
recordé que éramos felices como
el fuego y el agua y las cáscaras
en el hielo, de tatuajes sin límites.
Amor… si regresas
tendremos nuevos nombres,
tú podrás llamarme estrella, flor, rocío
yo podré llamarte ternura, paraíso, clavel.
De tanto extrañarte te imagino y a tu regreso
sobre las sábanas de encaje una multitud
de suspiros abanican una respuesta.
Como el sol y la luna
y el agua serena de la fuente
en el centro del mundo
nos llamaremos; Hombre y Mujer.