Canta el alba del cielo el infinito
mientras en el horizonte aparece
la hora del amor, la hora limpia.

Ligera se asoma la espera
dentro los rosáceos de la mañana
con la mirada de un sueño
suspendido en el corazón.

Abrazada al perfume de violeta
enlazada a estrellas de palabras
entre nubes mudas

Con mil miedos
que tengo escondidos
también yo,
enamorada como nunca
espero un destino de gracia.

Una gran calma
me rueda dentro
sonríe el alma tiene colores de perla
respiro olor tuyo
mientras veo
en un grato abandono
de los ojos tuyos, el amor.