Te sentí por un instante
en un mundo
donde se respetaban
todos los seres vivos.
Te acaricié
y por un momento
dejaste la impronta de tu perfil en mis manos.
El impredecible amor del ser
Estar vivo y trasmitir
el calor del mismo.
Todo el amor que merecías.
No supe verte,
Y estabas frente a mí,
no supe verte
en ese momento.
Tomaste mi corazón
y yo no me di cuenta.
Cantabas en la rama del árbol.
Con todos los colores de la biosfera,
y yo no te escuché.
Ululabas asfixiándote atrapado el plástico
y no te hacía caso.
En forma de Lince
me suplicabas atención
y no supe verte.
Mi ceguera, apocada.
Mi sordera completa.
Mi plan de vida vacío
No supe verte
ni darte todo el amor.
Durante un tiempo no tuve vida.
Hasta que note de nuevo
que la vida se me iba.
El Mundo desapareció de mi vista.
Todo era desierto,
en el agujero negro.
Allí estabas tú,
Pude ver tus ojos brillar
y sentí la suavidad de tu espalda.
Noté la estructura de cada ser vivo.
Raíz, piel, escamas, plumas.
Orejas, bigotes, pesuñas.
Gozar con el vuelo de alas
sólo un vuelo bajo
A veces duro y otras, tan frágil.
Disfrutar del canto en la mañana
Como pájaros en la ventana.
Ocurrió en las esferas del tiempo
En ese preciso momento.
Fue solo un relámpago que alteró mi vuelo
y me hizo humana… Dejó el destello
de todos tus átomos entre mis manos.