En los pliegues de la noche, te busco
en lo más profundo de su oscuro sepulcro.
Las estrellas extraviadas, buscan mis ojos
agitan sus alas, y vuelan, a otros mundos.

Y yo muda cerrada en mi silencio, pienso
que no hay otros ojos, mas que los tuyos
que no hay otros labios, mas que los tuyos
que no hay otros brazos, mas que los tuyos.

Y de a poco muero, como selvático fiero
bajo el frío fierro de un cazador experto
como la escasa lumbre de estos versos.

© Hergue A.