Quema insano el deseo.
Insano, digo bien, porque no es de recibo
esto de andar queriendo aprisionar su boca
y estamparle la mía y robarle,
por orden, la humedad y el aire y las palabras,
y regresarle la lengua y el delirio,
como si desde siempre hubiese sido,
como si tal cosa.

I.S.M. 19 de enero de2018

© Isabel Suárez Mtnez- Cruz