El horizonte no se divisa,
a lo alto del día
siempre llega la madrugada,
esa que se divisa a solas
entre visillos de hilos blancos y bordados
dejan entreverse los contornos
pasando los sentidos invisibles.

Anoche estuve
Paseando…
por las nubes,
y la noche estaba sola.

Hoy el día ha amanecido
solitario y distante,
se le puede ver
iluminado y parece un sendero.

Palencia, viernes 06 junio 2014.
Poema nº. 37/2014.
© Mía Pemán