Yo,
sin querer ni siquiera,
sin buscarte,
me encontré un día con el alma
llena,
acaricié mis pensamientos y
topé
de cuajo con el borde de tus
labios.

Yo,
que jamás imaginé que amarte
fuera
lo más hermoso que me
sucediera,
ando por aquí jugando con
la luna,
queriendo reflejarme en tu
ojos,
rebuscando momentos en
el alma.

Yo,
no quiero mis noches sin
tu aroma,
será que no concibo vivir
sin ti,
ya es muy tarde, el sol ya se
ha escondido,
las estrellas me han preguntado
por ti,

ando ciega refugiándome
en tu boca,
al mar le he preguntado si
te vió,
quiero despertar en
amaneceres
llena de ti, de tu amor y
tu pasión.

© María de los Ángeles Viangel García Martín