El viento que mueve mis pensamientos,
el susurro de un árbol sin hojas
y la noche oscura cual terciopelo añil
recostada en algún sueño, allá arriba y tan lejos.

El mundo, el cosmos, el universo,
la soledad de un abrazo ausente
y la luna mi mágica confidente
te miro y acuno nuestros latidos.

En una melodía de tiempo parado,
donde todo gira, en mis pensamientos
y no muevo ni el silencio
y te recuerdo.

Mientras dibujo en nuestra luna
algún corazón latiendo
como una estrella taciturna,
como el correr de los sentimientos.

Resplandor sobre la hierba,
la noche acurruca tu nombre,
te dibuja, en la brisa detenida del viento
y rozo tus labios, robándote un beso, ausente.

La noche, mágico instante donde soñar
con la blancura de la inocencia,
tu vestido de luz o sombras,
terciopelo añil, tu mirada.

Pérdida contando instantes,
durmiendo las horas de la tristeza
y tejiendo a oscuras los besos,
las caricias que me tocan, sin rozar mi piel.

Sigue susurrando la noche,
dormitando ante tanta belleza,
recordando la luz  envuelta en la oscuridad
y no pronunciare tu nombre.

Me acompaña el silencio
de esas ramas vestidas de otoño,
las flores dormidas del invierno
y tú girando en mis sueños.

Universo de misterios, el futuro
donde el presente se ha vestido de noche
para irradiar destellos de sonrisas
en la caricia oculta de los sentimientos.

© María Luisa Blanco