desfiladero montrebei

Ahora que enfilamos ya el mes de enero en caída libre, casi, por aquello de que no sabemos muy bien hacia dónde nos llevará en la sucesión de sus días, a pesar de que todo el mundo está ya en sus puestos –que es donde tiene que estar-, tratando de conducirlo de la mejor manera posible con manos se supone que expertas al volante, y pidiendo la colaboración de todos para llegar a buen puerto –con el permiso de su “blanca majestad” la nieve-, se nos cruza por delante nuevamente el asunto de Cataluña; que no es que hubiese desaparecido de la actualidad nacional al darse por resuelto, sino que, antes al contrario, andaba medio adormilado por ser las fechas que eran, con algunas salidas a la palestra no obstante estos días, cargadas de más de lo mismo, eso sí.

El caso es que la actualidad fluye estos días a gran velocidad en el aspecto político –quizás por efectos de la nieve y la lluvia de estas últimas jornadas, que hacen que los ríos bajen cargados de aguas más bien turbias y revueltas-, con noticias de uno y otro signo, confirmados y desmentidos, réplicas y contrarréplicas de una y otra parte; sin que, a la postre, el ciudadano de a pie sepa muy bien a qué carta quedarse.

Ciudadano que, por todo ello, comienza a estar ya un tanto cansado de tantos dimes y diretes de uno y otro lado, sin visos de ningún tipo de solución a la vista. Y vuelta a lo mismo de la vez anterior, y vuelta a marear la perdiz para al final no haber lugar a salir del atolladero ni a la de tres.

Que, por recurrir a todas las puertas, llegado que ha San Antonio Abad, más conocido por todos como “San Antón”, por su tradicional y popular fiesta de la bendición de los animales, el deseo que se urge es que el Santo protector de nuestras mascotas interceda y medie en el conflicto territorial y político que nos trae a mal traer a muchos, y nos ayude a ponerle un final dialogado y pactado entre las partes, en el que la convivencia entre unos y otros no sea hostil, sino de personas que van en el mismo barco.

Difícil se presenta la misión, a la vista de los acontecimientos, pero no habrá que desesperar porque, posiblemente, en peores plazas se habrá toreado, valga la expresión taurina.

© J. Javier Terán