Es valioso todo lo que rodea a cada capa de tu cuerpo.
Cada cicatriz, cada lunar, cada línea de tu piel que contemplo.

Me fascina acariciar tu rostro cuando, cada noche, te imagino cerca de mí.

Si no te tengo voy inventando, en cada surco de la mía, esas caricias que dejaste grabadas a fuego lento.

Si no te tengo, en esta madrugada inmensa, como gotas de agua clara irán renaciendo sobre mí, todos esos besos que rociaste en aquellas noches que aún tengo guardadas.

Dentro de mi alma llueve a mares y tu amor, lo mismito que un ciclón de pasión, va pasando, me va acariciando muy despacio, y va dejando dentro, un chaparrón de versos.

¡ Me voy desnudando el alma
por si acaso volvieras !…

© María de los Ángeles Viangel García Martín