Elprimero

Bueno, pues henos aquí, como el que no quiere la cosa, en los inicios mismos de un nuevo año; del año de gracia de 2018 en concreto. Un año que, como vemos por sus cifras, es de estructura par, aunque no sea bisiesto como pudiera pensarse así al primer golpe de vista; para lo que habrá que esperar hasta el 2020, dicho sea sin ninguna pretensión temporo espacial, sino por simple curiosidad gráfica.

Toda una gran página en blanco, pues, esta que se nos abre a partir de ahora, para que nosotros podamos irla escribiendo paso a paso –ojalá sea con buena letra y escritura pulcra y no con borrones ni tachaduras-, hasta quedar llena por completo allá para cuando finalice el año; que ocurrirá más pronto de lo que pensamos, pues ya sabemos que el tiempo “corre que se las pela” y nos resulta imposible alcanzarlo por más que nos lo propongamos, y mucho menos detenerlo.

Así es que estas líneas que conforman esta entrada, lector amigo, son una clara referencia de que se trata de la primera del año. Aunque, no por ello tenga que estar necesariamente huérfana de contenido, porque materia existe y marco adecuado para su difusión también.

Lo que ocurre es que, siendo las fechas que son y en justo equilibrio de pareceres y sentires en los que pareciera que nos hemos puesto todos un tanto de acuerdo en estos días, no sería seguramente muy bien asumido el que se entrase “a saco” con algún tema de los muchos peliagudos y preocupantes que nos quedaron pendientes del año pasado, y que será preciso ir abordando –dándonos esta pequeña pausa de la Navidad-, a partir de los próximos días, cuando ya el personal vuelva a ubicarse en sus respectivos destinos y quehaceres habituales.

Porque, como dice el refrán popular, “hay mucha tela que cortar”, que es lo mismo que decir que hay mucha materia para hablar o mucho trabajo que hacer; en varios frentes, además. Por lo que, de aquí en adelante, deberemos emplearnos a fondo para tratar de salir airosos de la apuesta y poder escribir cosas positivas en esa gran página en blanco que acabamos de abrir.

© J. Javier Terán