Cuelgo los guantes de mis golpes al vacío
y bajo la persiana a la envidia que me acecha.
Desenvaino el serrucho que usaron en mi hueco
y empeño los aplausos de mi última escena.

Mando a freír churros a sabiondos y suicidas
y hago cola en los bancos de sin “pesos pesados”.
Me aguanto esta lluvia que me moja desde arriba
y busco en los rastros algún libro malhablado.

Pago en plazos los besos a un ojo de la cara.
Llevo puesto el chubasquero así el sol raje la tierra.
Lanzo al mar la piedra que haga saltos en sapito.
Me contrato y me renuncio, me duermo una siesta.

Ahuyento palomas de mensajes extraviados.
Doy la razón a vaya a saberes de mentiras.
Me río sin vergüenza en la cara de mi espejo.
Me disculpo la insolencia, sólo tengo este día.

© La Gabi Castillo 27/4/2017