El día que preguntes por qué
soltaré el manojo de amarguras,
desataré mi tornado ancestral.
Lazos de sangre y mala fortuna.

La hora en que quieras saber
tendré mis ojos prendidos de fuego,
un nudo amarrado a la garganta
Y un decreto que indulte mi duelo.

El minuto que aprendas para qué
lamentarás lo que jamás empezó:
este amor que moría en las grietas.
Cauce reseco de tu corazón.

El instante que intentes amar
me haré pequeña como una semilla,
Jugaremos a nunca encontrarme.
Me haré flor entre mil amarillas.

El Ahora en que decidas hacer
estaré despierta a ver lo que pasa.
Me guardaré calladita la risa
deshilvanando rutinas cansadas.

© La Gabi Castillo   18/3/2017