Cada vez que ante ti me siento,
mis sentidos pierden compostura,
percibo en mi garganta tu aliento,
gustoso eres de toda mi ternura.

Cada vez que acaricio tus teclas,
es como recoger la mejor hortensia
y cada vez que escucho tus notas,
percibo tu desnudez en mi presencia.

Cada vez que emites tus sonidos
cuando mis manos te acarician,
pones en movimiento mis sentidos
provocando todas mis codicias.

Cada vez que mi condición de mujer
desea ser amada y desahogada,
ante tu blanco y negro pongo mi ser,
para ser maravillosamente saciada.

Y cada vez que mi mirada te observa,
y cada vez que ante mí te contoneas,
sabes que me desnudo sin reserva,
para hacer el amor a todas tus teclas.

© Isabel San José Mellado
Derechos de autor – España