Un día cómo el de hoy, hace ya catorce años, por la negligencia de unos servicios sanitarios, se perdió una vida, que en la carretera le habían doblado su conciencia y familia, así como su ser, por un camionero qué doblegó su tráiler en mitad de la autopista en el término de Bujaraloz (Zaragoza), a 35 km de Fraga.

Aquél día a las tres y pico de la madrugada, por ese indescriptible conductor, que ni conciencia tuvo, se le volcó su mano de trabajo, y no fue capaz de dejar encendidas las luces pilotos y con la gran mala pata, de dejar los bajos del tráiler, dirección contraria… mientras él, se quedó sentado… sin más nada, ni dar aviso a la Guardia Civil ni al 112 de Urgencias.

De esa fatídica irresponsabilidad, dio lugar al choque incontrolado de dos vehículos, una furgoneta, a la que mi cuñado Jöel Borja Mateo, español de adopción, pero, filipino de nacimiento, de la Isla de Cebú, originario. Iba en compañía de su mujer y 3 de sus cuatro hijos, y también, iba mi madre en el monovolumen. Dirección Aguilar de Campóo (Palencia). Con la disposición de estar ya montando una Consulta de Medicina Alternativa en esa Villa palentina. Se truncaron sueños que ya quedaron rotos por todos lados.

Su vida se perdió malogradamente, por qué, al tráiler que avisó al 112 de Urgencias, bastante más grande que el qué ocasionó tal dramático y mortal Accidente de Tráfico, era de color blanco, y pertenecía a un conductor gallego, que nunca supe quién era… pidió dos helicópteros, por qué había cuatro heridos muy graves, pero… tan solo enviaron uno… y, a él, al ver qué tenía el volante en el pecho, literalmente… sin haber fallecido, falleció en la compañía de la dos agentes de la Guardia Civil de Bujaraloz, porqué, los de Urgencias, fueron unos Inútiles totales, así de claro…

Por lo que dijeron los Guardias Civiles de Bujaraloz, no quiso dejar su nombre… el camionero del tráiler enorme y blanco, inmaculado… que digamoslo así, fue el primero que socorrió a mi familia… Cuando vio unas luces a lo lejos, encendidas, eran los pilotos del monovolumen de mi familia, que quedaron encendidas, de esa manera, no se chocó contra ellos, que lo habían hecho contra las patas del tráiler volcado, que ocupaba las dos vías de la Autopista, más la medianía de la misma, para el lado contrario, de regreso, por lo que contaron los Guardias Civiles, un poco más, y la hubiera liado parda, si llega a ser más largo, ya que, habría provocado otra catástrofe en el otro lado.

Se trucaron vidas y dos familias, a las que él pertenecía desde hacía 21 años. Descendía de una familia de la zona de Fraga, por lo que sus padres un día le contaron, y su madre que en España estuvo tres meses en 1991, me lo contó también. Una mujer muy inteligente, Ministra de Cultura de esa isla donde él nació, ya jubilada. Hablaba medio español medio tagalo y medio inglés, así nos entendíamos, Trinidad Mateo, también cómo su marido, descendiente de españoles y asiáticos.

Su familia y mí madre, estuvieron 21 días en tres hospitales de Zaragoza, por las gravedad del accidente mortal que sufrieron, luego ya en ambulancia, fueron trasladados a un hospital de Tarragona, donde vivíamos. Allí estuvieron hasta mediados del mes de octubre de aquél año, 2003, y luego trasladaron a mi madre y su esposa, a un Centro Socio Sanitario, para terminarse de poner mejor y poder llegarse a sus casas y seguir allí con sus recuperaciones, qué fueron muy lentas y duras de pelar, por las Rehabilitaciones a las que estuvieron sometidas ellas dos y la pequeña de la familia, con 12 años.

Al mayor de los hijos, le tuvieron que reconstruir el rostro al completo, por qué, el cristal delantero, y el del copiloto, le cayeron encima suyo… al ir al lado de su padre, delante, siendo el copiloto, se llevó también un santo porrazo con los cristales clavados.

El que menor trago recogió, fue uno de los menores, con 14 años, que tuvo lesión en uno de los brazos y algunas magulladuras, iba recostado en el último asiento, medio dormido. Y, de esa manera, le tocó menos, pero, el sufrimiento, fue igual para todos, por la pérdida de su padre, con edades de 12, 14 y 20, los que allí iban. En casa había la segunda, con 16 años.

¡No añado más, lo dejo aquí! Porqué, es bien duro relatar los siguientes puntos y no hace falta llegar hasta el final…

Solo el recuerdo, después de tantos años, ya queda ahí… cómo persona que fue y estuvo viviendo en Tarragona, y formó parte de mi familia.

Palencia, a lunes 04 septiembre 2017.
Prosa Homenaje 2M17.
© Mía Pemán