La libertad sobre tu piel es un vapor
al viento de mistral, la sombra frente al parque
de la bahía, los pies arcoíris
la hogaza de pan caliente…

la brasa de tu piel en mis manos
mis manos en tu piel brasa.

El agua navega los ríos en la paz del jardín,
cielo mundo más allá del amor,
de otros tactos con espinas del destino,
los días se escurren como extraño alimento
sin ninguna escrita descrita página.

Creemos en los brillos de miradas
en alguna sombra
llena de flores del jardín
seguimos atendiendo urgencias,
urgencias de sueños
nunca desciframos un idioma entre sueños
en el caminar del camino,

por ello usamos abrazos besos,
besos abrazos en el curso del río
aventuras, que luego entenderemos
para iluminar escondrijos de futuro.

Pues algo acontece en el viajar
en la interior noche
en la fuerza protectora de un balcón mira al mar,
ese fluye por nuestras venas,
la vida, es así, fluye del sueño
para no detenerse.

Luego, escapa rauda por entre las grietas de tus venas
un silencio calma, escrito entre cuadernillos de blanco papel
entre las paginas aguas salobres navegan.

La vida sea oscuridad que provoca la luz
abierto túnel deseo al final de inventados sueños,
piso la tierra que doma mi corazón
entre viejos amarillos papeles,
mientras mi mente a cada esquina cruzo
que no reconoce, deja una sombre raíz.

Destellos de vida, mientras goza la hierba de la sombra
de la piel brasa
mientras el hombre acerca sus manos al fuego
los minutos se desbocan
sobre tu blanco cuello,
a la espera de ese sol navega.

El brillo de tus ojos atravesar, atraviesan el espejo
para encontrar toda la sal habita en tu piel,
eres madrugadas de noches, eres mujer
de abrazados silencios en una azul mirada.
Escrito, dedicado con afecto y cariño, para “ Ana Garay”
Autor: José Manuel Martínez García.