Llueve.
Llueve incansablemente.
Llueve hundiendo las calles más gastadas por nuestros pasos.
Farolas que comienzan a encenderse, parpadeante; como nuestros corazones acentúan la aceleración provocada por nuestro acercamiento.
Mientras cae la lluvia sin cesar sobre nosotros,y me deja el vestido blanco empapado Y chorreante…bailamos entrelazados,al son del tarareo de la canción que la hacemos nuestra, besándonos bajo la lluvia, a media luz…deteniendo él tiempo para recorrer los labios en nuestros cuerpos mas deseados .

© María Garcia Garaiandia