Quién ha salido a escondidas alguna que otra vez, para irse de fiesta y que no le retengan… ¡A ver, quiénes lo han hecho, que alguien levante la mano, seguro que hay un montonazo… No te amagues, que te estoy viendo!

Asustados los sentidos, se recatan por qué,
les dan la vuelta y media,
sin darse cuenta,
qué aún, saben responder y dar
una excusa súper difícil de comprender,
pero, les encogen las verdades
en sus propias mentirijillas…

Escamas salen, detrás
del occipital y se asoman,
para ver qué ha podido pasar…
ligeros los pasos se dan,
sin dar cuentas de nada
qué semblan ser… distraídos,
Silbando se van yendo… despacio,
sin dejar rastro alguno
justifican ser las jaranas
ya no se demoran,
distraerse mejor solitarios…
Caminan en silencio,
cómo queriendo decir…
ahí nos vamos,
no nos quedamos
arréate, que no nos pillas
Ondean los pañuelos al aire,
para dejar un rastro invisible
qué sin decir casi nada,
lo dejan todo clarísimo
No saben que los instantes
se muerden los dientes,
y desean ser más amables
quedándose justo, detrás…
Dicen ser… de nadie
y sin embargo,
son de todos… los que
a su alrededor están,
Islotes que visitan en su escapada
salvando las cercanías,
resurgen desde la distancia
marchando a toda prisa, sin dejar
ese rastro impropio…
Darán las voces, sin ser alaridos
del despiste encontrado
cómo buscando una pequeña realidad
Agazapándose,
entre las murallas del desdecir
Suavemente,
vuélvense y reclaman
ese adiós, que se dejaron atrás
son del espíritu desenfadado…
jugándose el modo y el ser entero,
campeando a las anchas, indecisas…

Palencia, viernes 28 julio 2017.
Acróstico y Prosa Poética n.39/2M17
©Mía Pemán