Desayuno entre amigas


Qué malo hay en que dos amigas se citen en una cafetería para desayunar?, después de haber sido amigas en el pasado y haber transcurrido algunos años sin verse…

Aquella pastelería de la ciudad, era famosa por las exquisitas pastas y los dulces de todo tipo que cada día horneaban en grandes cantidades. Una buena muestra de todo ello se exponía cada día en el escaparate con visión directa desde la calle y, por ello, era la admiración de las gentes que pasaban por el lugar; incluso había quien iba hasta allí de propio intento cada día para observar tales exquisiteces.

Y ya en ocasiones, adentrarse en el interior del local y saborear un suculento desayuno con una surtida y variada bandeja de sus pastas, era una extraordinaria delicia, era un verdadero “manjar de dioses”, a decir de la ciudadanía. De ahí el constante ir y venir de gentes frente al escaparate, muchas de las cuales terminaban por acceder al interior de la pastelería. Eso, al menos, se creía desde fuera que pensaban los dueños del local…

Elena y Laura, eran dos de las personas que acostumbraban a desayunar casi de continuo en la pastelería y luego se iban a sus trabajos respectivos. Jóvenes, perfectamente vestidas y de una belleza exultante, llamaban la atención a quien se detuviese un minuto a contemplarlas. Y llamaba la atención también el que siempre siguiesen el mismo ritual y siempre tomasen los mismos dulces para acompañar a las respectivas tazas de café con leche.

Fuese casualidad o no, lo cierto es que la regla se cumplía en tiempo y forma cada día y a la misma hora. Y se daba también la circunstancia de que era el momento en el que más movimiento de gente tenía la pastelería en su interior, así como más curiosos concitaba el escaparate.

Hubo en el barrio algunos vecinos que dijeron que habían escuchado a alguien decir que otro alguien les había contado que Elena y Laura eran en realidad más que amigas… Pero también había quien pensaba que habían sido contratadas por los dueños del negocio para, aprovechando la coyuntura, seguir atrayendo a la clientela; pues no podía entenderse de otra forma el éxito de público tan repentino que había tenido este negocio y a las mismas horas cada día.

Entretanto, Elena y Laura seguían cumpliendo a rajatabla el ritual de cada mañana…

 

© J. Javier Terán

4 comentarios en “Desayuno entre amigas

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