Si no hubiese visto
aquella luz que se quebraba
al umbral de tu rostro,
de cierto te habría amado
igualmente en la sombra,
te habría buscado como
un ciego que en la oscuridad
ve solo a través de las manos,
te habría escuchado
en los susurros del viento
que miente a mi oír,
pero ahora sé
que existen tus ojos,
tus labios, y tu cuerpo,
no conseguiré vagar más
en la desolación de la oscuridad.

© Greg D.